Del amor a distancia y otros demonios

Hace ya un tiempo largo que no escribo nada en el blog. No mentiré diciendo que ha sido falta de tiempo o escasez de temas, sencillamente no tenía ganas de escribir. Sin embargo, desde hace unos meses, quería hablar sobre algo que a todo el mundo parece inquietarle sobre mí: mi vida amorosa. Y sí, después de tantas preguntas me di cuenta que era muy interesante, enigmático para muchos y, cada vez que cuento la misma historia, es encontrar caras de asombro, más y más preguntas, miradas repletas de curiosidad.


Eran mis vacaciones de 2009 y, como siempre, me encontraba en casa de mi papá, con una laptop de regalo por mis quince años y mucho tiempo libre. Desde hacía dos años que ingresaba religiosamente a una web sobre Harry Potter (HarryLatino), mi usuario durante muchos años fue Bruja_X (siempre fui muy mala para los nicknames), entraba para leer noticias, hablar con personas de toda América Latina, pero sobre todo… para jugar. Había un juego en particular que me encantaba, el objetivo del mismo era ordenar letras para formar palabras del mundo de Harry Potter; era tremenda viciosa. Si eras el primero en ordenarlas todas tu nombre aparecía orgullosamente ante todos los demás usuarios.

Por ese entonces yo era bastante mala jugando, mi mala memoria y dislexia no ayudaban demasiado. Después de mucho jugar fui ganando, pero había otro usuario que en muchas ocasiones me ganaba. Como en toda competencia puedes crear rivalidad o amistad, en este caso fue un poco de ambas. Además de los juegos, había un tagboard donde podías hablar con los otros miembros de la comunidad, Dios sabrá con cuántas personas llegué hablar, con cuántos más discutí, pero muchas amistades quedaron guardadas en mi corazón para siempre -awwww-.

Un día, ese usuario que se empeñaba en ganarme y yo comenzamos a hablar, se hacía llamar en ese entonces -y hasta hoy en día- dany halliwell, no tenía ganado mi respeto sólo por ser Hufflepuff, sin embargo, era agradable hablar con él. Terminamos pasándonos nuestros correos y hablando por el difunto Messenger.

Aquí haré un paréntesis en mi historia y preguntaré: ¿Cuántos, además de mí, no se han sentido atraídos por una persona que ni siquiera conocen? El internet es un arma poderosa y hay que tener cuidado de cómo se usa. En estas circunstancias estamos destinados a confiar, no sabemos si lo que nos dicen del otro lado de la pantalla sea verdad o si estamos hablando con un tipo de 200 kilos dispuesto a violarnos y matarnos. Pero está la otra cara de la moneda, que todo lo que nos digan sea cierto y que terminemos queriendo a una persona que está a 4000 kilómetros de distancia.


Prosiguiendo… Así pasó el tiempo, hablamos mucho durante un par de años hasta que terminamos perdiendo el contacto, leía uno que otro tweet suyo, él me felicitaba los días de mi cumpleaños, yo nunca los de él. Un día llegué a creer que era de esas amistades que iban a quedar enterradas en el olvido y que lo más probable sería que nunca más volveríamos a hablar.

En Julio de 2013, por alguna razón quise volver a hablarle, le pedí su número y ahora era por Whatsapp que gastábamos horas hablando. Un día decidimos conversar por skype, fueron un par de horas riéndome de su acento -si nunca han escuchado hablar a un paraguayo,deberían, risas++-, mientras me hablaba de Benedetti y yo de los Beatles. Fue una de esas conversaciones que te hacen viajar sin moverte. Quería seguir hablando con él como antes. Eran muchas cosas que teníamos en común, otras pocas en las que diferíamos, pero siempre era agradable conversar. Es increíble como el sólo hecho de hablar por mensajes te pueda conectar tanto con alguien; hablar de cosas tristes como que las mamás de ambos tuvieron la misma enfermedad, o de cosas curiosas como que tú estudies Ingeniería de Sistemas y él en Informática, te hace pensar cómo sería si además de eso pudieses tenerlo cerca y agarrar su mano. No, no es momento para lagrimear, jajajaja.

En febrero de 2014 empezaron los problemas que todos en Venezuela recordamos, fueron unos cuantos meses en los que no tuve clases, recién había terminado mi relación con alguien, la cual fue bastante larga, y mi mente estaba un tanto susceptible, de esas veces en las que lo menos que quieres hacer es pensar. Pero ahí estaba Daniel, siempre preocupado, siempre pendiente, siempre atento. Una persona que terminó volviéndose indispensable en mi vida. Para alguien perspicaz es obvio que estoy ocultando muchos detalles, pero son cosas que no vienen al caso, lo cierto es que en abril de ese año él tuvo el valor de preguntarme si quería ser su novia.

¿Ser novio(a) de alguien que está jodidamente lejos? Sí o no. No escogí una respuesta al momento. El día anterior había visto «Her», le dije que volviese a preguntarme después de verla conmigo de nuevo. Sí, ya sé, ni él es Joaquin Phoenix ni yo tengo la voz de Scarlett Johansson, pero se entiende el punto. Después de verla quería saber si estaba dispuesto a correr ese riesgo, de adentrarse en una aventura que ninguno de los dos sabía cómo terminaría. «¿Quieres ser mi novia?». ¿Cómo decirle que no a alguien que habla guaraní y sabe programar? Jajajajaja, ya sé que no fue gracioso.

Fui una ladilla constante preguntando lo mismo, «¿cuándo vendrás?». No era fácil saberlo, en primer lugar, ¿quién quiere venir para esta vaina? Era prácticamente una relación secreta, era difícil explicarle a las personas que tu novio vivía en otro país y, además, no lo conocías en persona pero hablaban desde hacía cinco años. Paulatinamente muchos de mis amigos se fueron enterando y fue un gran alivio.

En agosto recibí una foto, era el boleto aéreo que usaría Daniel para venir a verme, por supuesto que no fue una sorpresa, ya lo habíamos planeado, pero aún así sentía que el mundo se detenía pero yo seguía moviéndose, era una sensación totalmente nueva para mí.

El 5 de enero de 2015 lo iba a conocer, al fin.

¿Se acuerdan cuando eran niños y contaban los días que faltaban para su cumpleaños seis meses antes? Así estaba yo. Contaba los meses, los días y las horas que faltaban para verlo. Iría ese día a buscarlo al aeropuerto. Los cuatro meses más largos de mi vida.

Llegué con media hora de retraso a Maiquetía. Si tuviese bolas, las habría tenido en la garganta. ¿Dónde está? ¿Será que se perdió? ¿Y si lo secuestró la Guardia Nacional? ¿Será que se arrepintió y se quedó en el transbordo de Lima? Di me día vuelta y ahí estaba. Un metro ochenta y cuatro de palidez. Una cabeza medio rubia y una sonrisa nerviosa. Corrí. Lo abracé. No fue como en las películas en las que el tipo la agarra por los aires a la chica y le da tres vueltas, estoy muy gorda para la gracia y mi papá se habría burlado de mí por toda la existencia. Qué pena. Pero nos abrazamos, como nunca había abrazado a alguien. No hubo lágrimas, eso es para los que no están nerviosos. Ya no éramos Bruja_X y dany halliwell,éramos reales. Isabel y Daniel.

Fueron diez de los días más maravillosos que he tenido. Al final, todos esos mensajes eran reales, estaba con la misma persona con la que había hablado, no era un desconocido. «Happiness only real when shared», esos días lo comprendí, no hay mejor felicidad que la se comparte con alguien más.


Fueron unas cuantas horas desde el aeropuerto hasta la casa de papá, no hablamos mucho, ya todo nos lo habíamos dicho. Era mejor mirarnos, nunca habíamos estado tan cerca el uno del otro. Podía agarrar su mano y él podía jugar con mi cabello. «¿Qué hora es?», «Las cinco y algo…», «¡Qué rápido se oscurece en el norte! Jajajaja.» Ahora estaba a dos horas y media de su huso horario real.

Llegamos a casa. Descansamos. Al día siguiente iríamos a la playa.

Nunca he sido amante de la playa ni de las gordas en tanga, pero cuando vi su expresión admirando el mar, fue… mágico. No era la primera vez que iba a una playa, sin embargo estaba extasiado, seguramente él lo niegue, pero yo sé lo que vi. Desde ese momento me preguntaba, ¿qué se sentirá estar en un país extraño? En Paraguay hablan de «vos», mezclan el español con el guaraní (también es un idioma oficial) y no se les entiende un coño, toman tereré, no acostumbran a combinar lo dulce con lo salado y son personas de un corazón enorme. Pero él ahora estaba aquí, donde estacionan los carros en la arena de playa, donde te matan por un celular y no consigues papel higiénico. Pero hablamos de enero, el dólar rondaba los 180 bolívares; la vaina no estaba TAN jodida.


Comió arepa, cachapa, perico, pabellón (¡Allá no comen tajadas y a las caraotas les dicen porotos! D: ), malta, frescolita, helado efe (¿Sabían que allá le dicen a la barquilla «cucurucho»?), chocolates hasta la diarrea, tuvo un coma etílico con cocuy y Cacique… ¿Me van a decir que no le mostré lo más lindo que tenemos? Había que compensarlo.

Hubo momentos amargos también, el segundo día, después de ir a la playa, fuimos al cine en Maracay. Faltaba un rato para la función y nos dispusimos a buscar algún sitio donde vendieran malta, era indispensable. Cuando íbamos de regreso al centro comercial, una señora lloraba desconsoladamente, entre sollozos decía: «Me robaron el carro, me robaron el carrito», llegaron dos muchachas, creo que eran sus hijas preguntando qué pasó. Yo tenía un nudo en la garganta, miraba a Daniel quien estaba atónito. Otro día, estando en Mérida, pasamos caminando por un supermercado y había gente formada, «¿Para qué es esa cola?», «Algún producto básico, supongo.» Toma, te presento a Venezuela. Qué cagada.

Volvamos a lo lindo.

Él llegó un lunes. El viernes viajamos en bus desde Maracay hasta Mérida. Fue una noche larga, pensé que dos personas que habían hablado tanto por mensajes y llamadas ya no tendrían nada nuevo que decirse, pero resultó que los temas nunca se acaban, fue más lo que hablamos que lo que dormimos en ese viaje. ¡Lo más alto que había estado eran 400 m.s.n.m! Y ahora estábamos a 1600 m.s.n.m. El paisaje valió el mareo y las descompensaciones en los ascensores. Obviamente fuimos al páramo. La pálida no fue normal. ¡No se rían! Jajajaja.

Hay un detalle muy gracioso que he omitido, mi mamá no supo nada hasta el momento en el que lo conoció. «Bueno, eh… Tenemos algo que decirle. Ah, ya va… No estoy embarazada…», ella respiró aliviada. «Él es Daniel… Bueno, mejor que te cuente él.», y al mejor estilo de alguien que sabe que está apunto de perder jugando la papa caliente, le lancé el muerto al pobre Daniel que llevaba una hora sin pronunciar palabra. «Bueno, yo soy Daniel, soy el novio de Ana Isabel… … … …Soy de Paraguay». Les dejó a su imaginación la cara de mi mamá, lo único que diré al respecto es que mi mamá lo adora.

Cuando me llegó su regalo de aniversario, con cuatro meses de retraso, ella dijo que aun quedaban hombres románticos o, como yo digo, él es demasiado gay. (Es broma, es broma.)

Un par de días fueron de enfermedad, tanta comida le pasó factura. Al final, no fue tan malo. Pude cuidarlo como si fuese una costumbre. Como si lo hubiese hecho un montón de veces antes de esa. «Cuando vos vayas a Paraguay tenés que enfermarte para cuidarte yo también.» Él se las tira de gracioso.

El 15 de enero, con un par de kilos más y diez días inolvidables era hora de marcharse, de volver a la realidad, después de un abrazo que se me hizo corto pero sé que fue bastante prolongado, lo besé y le dije hasta pronto, me fui llorando hasta el taxi y me marché. Al día siguiente tenía examen de cálculo.


Sería grandioso poder ir a verlo, sentir lo que él sintió aquí, conocer a su familia, su cultura, su gente. Antes parecía posible, pero ahora con el dólar a casi 700 bolívares, los pasajes rondando los $1000 me parece insano sólo pensarlo, es una pena, es injusto, pero es la vida que me tocó. Al menos tengo Skype (o Hangouts) y Whatsapp, es un consuelo, ¿no?

En fin, se hizo más largo de lo que esperaba, divagué mucho y dije poco, pero cuando alguien me vuelva a preguntar cómo hago para tener una relación a distancia, le pasaré el enlace del post y asunto terminado.Sé que no lo entenderá, porque es algo muy subjetivo, de cada quien.

Tengo la esperanza de que algún día podamos estar realmente juntos, sea donde sea, yo ya sé algunas cosas en guaraní y él dice «¡Coño de la madre!» de forma inconsciente. Yo acepto su catolicismo y él acepta mi Pastafarismo. A él le empezó a gustar Cortázar y yo ya lloré con Benedetti. Creo que nos podremos adaptar. El martes cumpliremos quince meses de noviazgo y en agosto seis años de una hermosa amistad. ¡Cómo pasa el tiempo!

«Love is the one thing we’re capable of perceiving that transcends time and space.» [Interestellar, (2014)]

“Guarimba”: Un arma de doble filo

Ya van bastantes días en protestas, la situación se empieza a volver cada vez más tensa y conflictiva, ya estamos en un punto de no retorno donde cualquier escenario terminará con pros y contras. Ahora bien, lo que ha diferenciado estas protestas a las demás son las llamadas “guarimbas”.  Primero definamos lo que es:

Lugar de refugio, de preferencia la propia residencia, edificio o urbanización, que es utilizado durante las manifestaciones no violentas, generalizadas, sin movilizaciones masivas, sostenidas, sin confrontación a los cuerpos del orden o esbirros violentos del gobierno; la manifestación en cuestión tiene por objetivo colocar barricadas justo en el frente de la propia casa, en las calles, incendiando cauchos o algún elemento que logre obstaculizar el libre tránsito de vehículos, con la finalidad de imposibilitar las actividades paralizando el país entero y dejar al gobierno sin poder, obligándolo a cesar en sus funciones, en cuanto se detectan señales de peligro para los manifestantes, sólo tienen que entrar en sus viviendas o “guarimba” para salir luego a repotenciar las barricadas una y otra vez; es parte de las acciones derivadas lógicamente del artículo 350 de la constitución venezolana de 1999 que expone como un deber ciudadano el desconocimiento de cualquier autoridad, régimen o legislación que menoscabe los derechos y artículos contenidos en la misma y ayudar a restituir la vigencia del estado de derecho.

Para los que quieran conocer mi postura con respecto a la quema de caucho y demás, los invito a leer mi entrada anterior.

Me parece perfecto que la gente quiera resguardar su hogar por todos los medios posibles, pero a veces nos olvidamos que aparte de nosotros y los tupamaros/GNB/PNB hay otras personas que transitan por esa misma calle y las cuales pueden encontrarse con una emergencia. Hoy, por ejemplo, leí a alguien en twitter, necesitaba con urgencia ir a un médico debido a un cálculo y no lo dejaban pasar por las guarimbas, total que caminó 2 km. para llegar al hospital. ¿Es en serio? ¿Preferimos que un vecino nuestro muera en una emergencia a darle el paso? ¿Por qué somos arrechos y ya? Así no es la vaina. No digo que no se tranquen las calles, pero… ¿qué cuesta que sean las personas y no los objetos los que obstaculicen la vía? Si llega alguien necesitando pasar con una emergencia se le cede el paso y ya. ¿Qué cuesta?

Ajá, está bien, llega la guardia o los tupas y te quieren joder el rancho, creo que siempre se pueden pensar en medidas alternativas que no impliquen trancar en un 100% la calle o avenida. Ayer vi una foto de unos chamos que, literalmente, arrancaron una parada de buses aquí en Mérida para ponerla en la barricada, ¿eso es correcto? ¿no estamos luchando para construir un mejor país? ¿por qué debemos destruir nuestra ciudad en la búsqueda de esa mejoría? Qué paradoja. Si olvidamos nuestros principios en la búsqueda de la libertad, algo estamos haciendo mal.

Estoy llegando a mi residencia y quería contar lo que me pasó. Como algunos de mis amigos saben, había estado metida en casa de una amiga, la cual da justo a la guarimba más cercan de donde me encuentro (todos tenemos algo de morbo por dentro), y sí, además de estudiantes nunca faltan los malandritos que quieren llegar a joder, vi y hablé con unos cuantos, hasta creo que les di agua. Salí con un familiar en su carro a ver si por casualidad de la vida conseguíamos algún puesto de comida rápida, recorrimos toda Mérida (por dónde era transitable) y nada, absolutamente todo cerrado y ni un alma en la calle. Cuando nos disponíamos a regresar, justo cuando pasamos cerca de las barricadas que mencioné al comienzo del párrafo, seis adolescentes nos hicieron parar, tres hombres y tres mujeres, sus edades oscilaban entre 15 y 18 años, no más. Creo haberlos visto anteriormente las veces que me quedé donde mi amiga, así que puedo asegurar que no eran estudiantes universitarios. Sacaron una pistola y les di lo único que traía que eran Bs. 1oo. Mi familiar y yo nos fuimos como pudimos y yo me quedé sin mi hamburguesa y sin cien bolívares.

Hasta que no nos pasan las cosas no nos damos cuenta hasta que punto puede ser perjudicial o nocivo algo. El día de mañana puedes ser tú el que necesite pasar y una barricada no te lo permita. OJO, no estoy en contra de la protesta, al contrario, he tratado de que más gente se una, pero hay un límite para todo. Es ridículo que terminemos convirtiéndonos en aquello que aborrecemos.

Menos cauchos y más personas

Esta entrada viene inspirada en los sucesos de las últimas dos semanas. Soy residente en la ciudad de Mérida como muchas personas ya saben. Desde que empezaron las protestas, de alguna u otra manera me he visto involucrada en las mismas; pero hay un punto muy importante que me ha llamado la atención: la falta de organización.

Siempre sabemos dónde y a qué hora empezará la marcha, gracias a twitter o a nuestros amigos que nos hacen llegar la información por algún medio pero, cuando ya estamos todos reunidos, siempre surgen las mismas interrogantes. ¿Hacia dónde es la marcha?; ¿Cuál es la ruta?; ¿Dónde termina?; ¿Cuál es el motivo?; Cuando termine, ¿qué se hace? Siempre terminamos dispersos y expuestos a la aparición de nuestros adorados Tupamaros, como nos pasó el pasado miércoles 12 de febrero.

Ahora bien, decidí plantear mis ideas en mi blog porque no soy buena hablando en público y dudo que con todo el amor que le tienen a los “dirigentes estudiantiles” le paren muchas bolas a una nueva de ingeniería. Y menciono ésto, ya que, sé que no soy la única descontenta con con las participaciones de estos dirigentes, pero quienes los apoyan son más y siempre salen a querer callarlo a uno.

Personalmente, estoy cansada de ver a los estudiantes quemando cauchos y basura, con esto sólo se contamina y hacemos que muchas personas estén descontentas con las protestas a pesar de que sean de oposición. Me pregunto yo, ¿será muy difícil reunirse un grupo de personas de X conjunto residencial, hacer volantes convocando a las personas del mismo a una reunión en X lugar y plantear ideas y estrategias para la protesta? Por ejemplo, yo vivo cerca del Yuan Lin que, dicho sea de paso, es foco de las protestas, entonces yo me busco varias personas de mis residencias y de otras cercanas, hacemos volantes y los tiramos por debajo de las puertas, alguien debe leerlos, alguien debe correr la voz, alguien debe animarse; después de eso la gente se reúne en el sitio X propuesto, pueden ser varios grupos en sitios diferentes para no llamar la atención de las personas mal intencionadas; cada persona debe decidir qué rol quiere desempeñar en la protesta pacífica, bien sea trancando la avenida (PERSONAS, NO CAUCHOS), ayudando a llevar agua a los protestantes, haciendo comida, curando heridos que, por desgracia, siempre los habrá, prestando su casa para el uso de baños, entre otras cosas. Otra cosa que me parece importante es tener mapas con puntos claves donde las personas se puedan resguardar en caso de que toque correr (dos veces temí por no saber en qué hueco meterme), e ir cambiándolos cada dos días para que no sea obvio para los que quieran atentar contra la integridad física de los protestantes. ¿Ustedes recuerdan el gentío brutal que hubo en el cierre de campaña de Capriles? Hasta gente montada en los techos del viaducto había. Imaginen si tan sólo un 25% de esas gente saliera a protestar, tan sólo imagínenlo.

Capriles en Mérida. 2013. (fuente: noticierodigital.com)

A medida que los demás ciudadanos vean que las protestas están organizadas y con un ENFOQUE CLARO se van a querer unir. De nada vale ir a una marcha, ponerte una gorra tricolor, tomarte cien fotos para subirlas al instagram con el hashtag #protestando #marchita #instayo #capriles #yoamoavenezuela, gritar tres frases que hagan molestar a los partidarios del chavismo/policías (lo cual está terrible, la idea es sumar, no restar) y al otro día decir que fuiste a protestar.

No sé qué tan buenas o qué tan erradas sean mi ideas, (por eso quisiera opiniones al respecto) se me ocurrieron en un momento en el que no sabía si bañarme o ponerme a leer Game of Thrones. Viajé el jueves a mi casa, donde no corría ningún peligro, y porque mi mamá estaba preocupada, pero decidí regresar ayer para seguir siendo parte de todo ésto. Ahora estoy sola, cerca de todos los problemas, con un mueble atravesado en la puerta por si acaso, y con poca comida a mi disposición, esperando que todo ésto sirva para algo. Cada día me despierto pensando en Bassil DaCosta y Robert Redman, pensando en que no quiero que su muerte haya sido en vano. Y como ellos, los demás fallecidos de estas protestas, pero nunca hay que olvidar todas las muertes violentas de estos quince años, toda esta lucha es para que no se repitan 15 años de más muertes.

Dialoguemos con nuestros vecinos chavistas, sin discriminación y sin querer ser más que ellos, esa gente está sufriendo igual o peor que nosotros, ellos tienen niños a los que les falta la leche, ellos tienen hambre igual que nosotros (a menos que estén pegados a alguna teta gubernamental), quién quita, puede que ellos se animen a protestar también. La lucha NO es en contra de esa mitad que votó por el gobierno, la lucha es para que ellos y nosotros podamos vivir un presente mejor. (No futuro, presente)

Espero sus opiniones y las ideas que deseen aportar.

La laptop, el IVSS y el “medicamento pa’ mi mamá”.

El título resume las pocas/muchas cosas que me han pasado los últimos días. Trataré de ser breve.

La laptop

Una buena noticia es que, dentro de quince días, comenzaré la universidad. Sí, después de un largo año de espera, paros, quema de cauchos y cursitos empezaré mi vida universitaria. Algo que me preocuaba desde hace exactamente un año era mi computadora, como bien se sabe, un ordenador es casi obligatorio para alguien que está en la uni. Tuve una fiel laptop que me duró poco más de tres años, regalada por mi padre y sustituyendo lo que hubiese sido una “inolvidable” fiesta de 15 años, esta compañera me ayudó durante mis tres años de educación diversificada en el liceo (QEPD). Btw, si alguien está interesado en una memoria RAM de 2gb, un flex nuevecito, un cargador (acer aspire 4710), o una fuente de poder me puede escribir. 

En diciembre del año pasado, mi mamá pidió un crédito para adquirir una nueva laptop, eso de la devaluación parecía algo casi de chiste. Se pagaron algunas cuotas hasta que la dura verdad había llegado, nos ofrecieron una Síragon de 6000 e íbamos a pagar como 10000, todo bien, es un crédito. En enero nos metieron gato por liebre, cuando ya se había cancelado la mitad del aparato (dicho sea de paso, mi mamá además de pagaran la computadora se estaba costeando las quimios), vienen y nos dicen que ya no hay de esos modelos pero que nos podían ofrecer otras de menor calidad, pero algo es algo. Molestas y decepcionadas pedimos la retribución del dinero, para luego enterarnos que una parte de lo que habíamos pagado se lo quedan ellos, un supuesto IVA del aparato que obviamente ellos nunca pagaron porque nunca lo compraron. Por pendejez no fuimos al INDEPABIS, ahí quedó. Una mala experiencia donde nos robaron sutilmente y aparte el maldito hijo de puta que nos atendió me trató como si tuviese algún tipo de retraso mental por no caer en sus marañas para comprarle algo caro y de mala calidad. Ya fue.

Dejé pasar el tiempo junto con dos devaluaciones, cada día iba viendo  como los precios de las laptops (no puedo comprar una de escritorio ya que vivo en un cuarto más diminuto que la capacidad cognitiva de Maduro) iban subiendo y mi poder adquisitivo iba bajando. Ahora veo como esa Síragon que en enero costaba 6000 cuesta en estos momentos casi 20000. Mi única opción rentable era comprarla por Amazon.

Amazon, la tierra prometida… Pero no para los venezolanos. Fue genial conseguir una laptop que cumplía mis expectativas en menos de U$D 400. Pero ahora aparecía otro obstáculo en el camino hacia la felicidad, ni a Will Smith le costó tanto. Yo no tengo la tan anhelada tarjeta de crédito. Como ven, cuando uno no tiene contactos, y apenas lleva dos meses trabajando la cosa se complica para conseguirla, para hacerles el cuento corto, después de mucho buscar (mentira, mi novio fue el que buscó) hallé una forma de tener la TDC bastante rápido… Pero, hoy recibí una buena noticia, un familiar me dará los 400 verdes su tarjeta, al fin algo bueno. Ya era justo.

Sin embargo, me puse a pensar, ¿y que pasa con todas esas personas que no tienen la misma suerte que yo? Me parece absurdo que en este país sea tan difícil comprar una lapt… No, olvídenlo, hay idiotas que compran iPhones 5c en 40 palos. Cambiemos de tema.

El IVSS

Nadie es inmortal y todos estamos expuestos a las enfermedades. Por suerte vivimos en un país donde la salud es pública, gratuita e incluyente… ¿o no?

Hace una semana me enfermé de gripe. El jueves, al ver que ya no tenía síntomas, me dispuse a tomar una ducha, me preparé mi cena y me acosté esperando trabajar enérgicamente el último día de la semana. Lastimosamente, ni siquiera pude dormir. Me había dado algo en el pecho, delicadamente lo llamaría acumulación de flema pero, en sí, estaba trancada de mocos. Llegué tarde al trabajo y me fui en la tarde para el IVSS (instituto venezolano de los seguros sociales).

Llegué a eso de las 3 a la cola, me dolía la cabeza, el oído y el pecho. Me anotaron. Noté que a todos les habían tomado la tensión menos a mí. Vi cómo el señor que estaba primero que yo pasaba. Le pregunté a la enfermera que estaba anotando cuántas personas faltaban para que yo pasara, le doy mi nombre y me dice “¡ay! pero no te has tomado los signos, ven para acá”, paso, con una habilidad increíble me pone la banda en el brazo con una mano y con la otra manda un mensajito desde su blackberry. Pasan 5 minutos, mi dolor de cabeza aumenta.  Llega otra enfermera y anota los signos. “¿Me toca esperar que todos pasen?” le pregunto; “no, ahoritica te toca a ti”.

Todo eso pasó en aproximadamente hora y pico. En ese mismo tiempo una señora me cuenta que estaba con su esposo (señor de unos 70 años) esperando para que lo hospitalizaran desde las 7 am, eran más de las 4 pm. “Paciencia, mija, paciencia”. Posteriormente llegó una muchacha, la ubicaron en una silla de ruedas, le tomaron los signos. “¿Edad?”; “18”; “¿Motivo de haber venido?”; “Me caí de unas escaleras”, viendo su cara de dolor, me sentí ridícula por mi dolor de pecho. Luego, escuché cómo la enfermera, con toda la indolencia del mundo replicaba: “Bueno, te vamos a remitir a un privado, porque ni aquí ni en ningún público hay material para realizar radiografías”. Maravilloso. La chica se fue con quien presumo era su padre, volvió con la radiografía y a mí aún no me habían atendido. “Epa, ¿cuánto falta?”; “Ahorita pasas después de la señora”, había una tipa que recién había llegado con dolor de oído. Inconscientemente puse cara de exterminio total de la raza humana. “Este… si quieres pasas ahorita cuando salga el que está aquí”; “Dale, sí va”. Sale el caballero; en lo que dura un parpadeo, cuando estaba levantándome la señora con dolor de oído pasa como un rayo al consultorio. “Ahoritica” me dice la enfermera con cara de mongoliquez. Ya estaba al borde del suicidio. A los 15 minutos paso. Diez minutos. Tres nebulizaciones. 60 minutos.

Luego de tres horas ya estaba en la farmacia con el récipe. Un antibiótico, un inhalador y un antialérgico. Mil fuertes. “Dos no los tenemos”. Afortunadamente, en otra farmacia mi novio consiguió un genérico igualito al antibiótico, 100 bolos. Terminó el mal día.

La chama de las escaleras la debía estar pasando peor.

Las busetas y las medicinas

Hoy, mientras iba en la buseta de regreso a mi habitación, saqué un billete de 50 para pagar el pasaje (3,50). “¿Vas a pagar con eso? me dice mi novio. Agarré el billete y lo estiré. Fue lamentable, ese billete significaba la mitad de mi sueldo diario, y a como tenemos el dolar, su valor era de poco más de un dólar americano, es decir, mi sueldo diario no llega a 3 dólares. Casi me pongo a llorar.

Cuando estamos apunto de pedir la parada se monta un joven de unos 25 años, arreglado y limpio. “Hola, buenas noches. Les vengo a pedir una pequeña colaboración. Necesito comprar un medicamento de blá blá blá” balbuceaba mientras sacaba unas carpetas con unos récipes. Sinceramente, alguien puede llegar con la mamá muriéndose desagrada en la buseta pidiendo para el taxi y mi mano es incapaz de temblar, ni para darle una moneda de 0.10. Y eso que una chapa de refresco vale más. Pagué mi pasaje y me bajé, no sin darme cuenta como algunos incautos sacaban su sencillito para la buena causa. Ya fuera de la unidad de transporte vi, de la forma más descarada, al mismo joven con otro, éste tenía una pinta inconfundible de drogadicto de esquina. Ya se habían repartido las ganancias. Lo más seguro es que en cinco minutos ellos dos hayan hecho más dinero que yo en 4 horas de trabajo. Mis 50 podían servir para limpiarme el trasero.

Abrí la reja de mi edificio y sentí como un largo día había culminado. Subí en el ascensor. Cuando éste llega a mi piso veo cómo un jove, también de unos 25 años, con voz rápida y agitada me pedía una colaboración para unos medicamentos. Puse la típica cara de pena por “no tener” para ayudarlo.  El resto es historia.

Reflexioné: Yo trabajo ocho horas, cinco días a la semana y mi sueldo no alcanza para nada (esos tres medicamentos implicaban un tercio del mismo) y unos droguitos hacen más plata que yo a costa de la lástima de los más toches para  comprarse su dosis diaria de felicidad… Aparentemente aquí hace más plata no el que más trabaja, si no el que más sabe aprovecharse de la ignorancia y de las ganas de sentirse bien consigo mismo del prójimo. Qué bueno es llegar a la casa con el alma pura por haber ayudado a un necesitado. ¿No?

Pero no pensemos en cosas malas… ¡AUMENTO PARA TODOS! Menos para ustedes, pensionados, jijiji. Ni para usted que no cobra cesta ticket, jijiji.

 

Nacimos premoldeados

Como cosa rara, me puse a pensar en estupideces, una de esas era: ¿Me gusta mi nombre? Y la respuesta fue: No.

No me gusta para nada, Ana en particular; Isabel es más pasable, pero me gusta más Isa, a secas. Luego me pregunté: ¿Por qué nos quitan el privilegio de un nombre? Sólo por el hecho de ir nueve meses en el vientre de nuestra madre, nos quitan el derecho de llamarnos como queremos. Pero, peor que eso, nos quitan otras cosas.

Nos hacen creer que tenemos libre albedrío, cuando en realidad somos esclavos de las creencias populares, de las creencias de nuestra familia. (Hablaré en mi caso). Si naces en un hogar católico, te obligan a ir a misa cada domingo,  cuando vas creciendo y te desligas un poco de ese lazo familiar y esa carga de ir a la iglesia te preguntan: ¿por qué no vas al menos en Navidad  y Semana Santa? Y tú, para evitarte problemas, accedes; cuando dejas de ir definitivamente y te das cuenta que no crees en santos, dioses o semidioses, te miran mal, los domingos te escondes… te empiezas a avergonzar de ser un adolescente sin creencias, te da vergüenza lo que tu familia diga de ti pero, aun así, no les das el gusto, vives en tu vergüenza. Vives con vergüenza de ser quien eres.

Al cumplir 9 o 10 años te asignan un número, un número que te indica de dónde eres, que puedes transitar libremente en el país que naciste, aunque nadie te preguntó realmente si querías ser de ese sitio; para poder vivir tranquilo necesitas ese número, ese código de barras que llevarás hasta el día de tu muerte tatuado en tu alma. Sin ese número eres nada, no puedes salir de tu país, no puedes estar en tu país. 

Te toca irle al equipo de fútbol, béisbol, …, al que le va tu papá o tu mamá, si no, te hacen la cruz. Igual ya desde bebé te andan poniendo la camisa del equipo, así tú ni siquiera sepas lo que es una pelota.

Desde muy joven te dicen a qué partido político debes pertenecer, así no te guste ese partido o no te guste la política, y si no aceptas eso, serás la oveja negra de la familia hasta que cambies de parecer.

En el liceo te enseñan a amar a la figura de Bolívar, a idolatrarlo casi casi como un Dios. No importa a cuántos mató, el nos libertó y se merece una materia completa en nuestro cuaderno de noveno grado.

Te das cuenta que todo está mal, te vuelves anarquista, rayas las paredes con cosas como “ABAJO EL SISTEMA! MUERTE AL IMPERIO” cuando ni tú mismo sabes de qué sistema estás hablando. Un sistema inventado por la sociedad para achacarle las desgracias proporcionadas por ella misma durante todo este tiempo. Tanto así que el spray que usas para rayar el muro está fabricado en el imperio que brutalmente estás atacando con esas líneas de pintura.

Te rindes… Es más fácil dejarse llevar por la corriente que ir en contra de ella. Piensas en el tiempo perdido y en lo que pudiste hacer y no hiciste. Esas clases de música que no tomaste porque debías estudiar matemáticas, o ese curso de arte que ignoraste porque no sentías que tenías dotes artísticos. Estudiaste en la universidad lo que te dijeron que te haría ganar más dinero y no lo que te hacía más feliz. empezaste a trabajar en una lujosa oficina, con todo un futuro por delante, con todo el mundo en tus pies, trabajas 10 horas al día, sales a tu solitaria casa y ves a un infernal adolescente rayando las paredes. ¡Qué asco!

Llegas a tu hogar, un hogar sin nadie que te espere, prendes la TV y está el noticiero, hablando de todas las cosas malas que pasan el mundo entero, de la política y la economía, pero nada de eso es importante, nada mientras tengas un cómodo sofá en el cual recostarte después de un largo día de trabajo. ¿Te acuerdas de esos días en los que eras adverso al sistema y lo demostrabas anonimamente con un frasco de spray a la media noche donde nadie te viese? Probablemente, no.

Nacemos premoldeados, nacemos para estar a favor o contra, para aceptar o juzgar.

Pero, no es si no hasta que eres amado que te das cuenta que todo lo previo a eso estuvo mal. Si tienes suerte, conocerás a alguien que no te juzgará, que no reprochará tu pasado o te hará recordar los muros que rayaste. Conocerás a alguien que sacará lo bueno de ti, que te tenderá su mano para ir juntos por el camino que la sociedad construyó y dijo que era lo mejor para la evolución. Tendrás una familia, no porque la sociedad dijo que debías tener hijos, sólo lo harás porque lo deseas, y sólo de tú parte quedará si formarás una familia como la que te formó a ti o quieres hijos libres, pensantes, mentes que modifiquen todo los errores del pasado… pero eso es mucho trabajo y tarde o temprano querrás que ellos sean como tú, personas productivas, trabajadoras, posiblemente vayan contigo a ver un partido de fútbol aunque a ellos no les guste, les asignarán un número, irán al colegio, si uno es homosexual te lamentarás o lo castigarás, y todo eso por lo que luchaste y a lo que te opusiste quedará en el pasado y te volverá parte del montón.

Pero, algún día, recordarás ese momento en el que fuiste amado, en el que no importaba tu cédula, tu religión o tu partido político, eras amado tal cual como eras, como viniste al mundo, sin saber de dónde eras y a dónde ibas, ese momento será el más feliz de tu vida.

-Nada era del individuo, a no ser unos cuantos centímetros cúbicos dentro de su cráneo. 

-Quizás uno no deseara tanto ser amado como ser comprendido. 

-No habrá risa; no habrá arte; ni literatura ni ciencia; sólo habrá ambición de poder, cada día de una manera más sutil.

Citas del libro ‘1984’ de George Orwell

¿El cuaderno de Hello Kitty o el de Francisco de Miranda?

Ya sé, el título de la entrada es una mierda, pero eso no es lo importante ahora.

Ayer andaba pensando en la inmortalidad del cangrejo cuando, una maravillosa idea atravesó mi cabeza: algún día empezaré clases en la universidad (sólo Dios, Buda y la ULA lo sabrán). Fue por ello que decidí embarcarme a la aventura de conseguir cuadernos buenos (ya no me importan si son bonitos) y económicos… no, no fue un chiste.

Aproveché la ocasión, estamos en épocas de inicios escolares, hay ferias de útiles… en algún lugar se debe conseguir. Así como los combatientes antiimperialistas evitan enriquecer a los gringos, yo evito enriquecer a los chinos que me tratan mal en el abasto, aunque los gringos a su vez enriquecen a los chinos… o algo así, de todas formas la mitad de la basura que consumimos viene del imperio chino y la otra mitad del imperio americano. Como sea, aquí no hay de donde escoger.

Caminé con mi novio hasta la feria escolar donde, antiguamente, compraba todos, o al menos la mayoría de mis útiles en mis épocas de primaria (año 2001 al 2006), apenas siete años antes. Recordaba que siempre se conseguían de muchos modelos, siempre con ganas de alimentar mi superficialidad prepuberta, le pedía a mi madre que comprara de ‘muñequitos’, mi favorito era Garfield, nunca tuve de esos que expulsaban olor a frutas cuando los frotabas, tal cual catálogo en la sección de perfumes. Igual son cosas que la mayoría suele olvidar con eso de la madurez y tal.

Sólo buscaba una o dos libretas universitarias, económicas y que no se rompieran con la primera llovizna que pasara. Los cuadernos más baratos eran esos básicos que usaba cuando se estaba acabando el año escolar y ya había rayado con mariqueras la parte trasera de las libretas. Después vi libretas entre Bs. 100 y Bs. 500. ¿Quién compra una libreta que vale un quinto del sueldo mínimo sólo porque tiene brillitos? Espero que los niños no sean tan superficiales como en mi época. De todas formas no había gran variedad. Entre Cars, Selena Gómez, One Direction, y otras boberías no vi nada que me sirviera y estuviera dentro de mi presupuesto. Si les soy sincera, no sé cuánto costaban los cuadernos cuando estaba en el liceo, mi mamá los compraba y me los daba, ahora que he adquirido más responsabilidades de vida adulta, hay ciertas cosas que quisiera obviar, en realidad… todo.

Fui a otro sitio, fue la misma historia. Al final no compré nada así que me fui sacando cuentas; si ahora es como cuando yo estaba en la escuela, que pedían desde clips hasta plastina que nunca se llegaba a usar, la cuenta iba a superar la de un sueldo mínimo, no quería imaginar si eran más de dos muchachos en edad colegial mantenidos por una mamá humilde, a eso toca sumarle el uniforme, unos zapaticos que duren al menos 365 días de correderas, lluvia, barro y pare de contar, además del morral. Mejor me quedó ahí y no saco cuentas. Sólo diré que mis útiles costaban  menos de un octavo del sueldo de mi mamá, lo que ahora cuesta dos sueldos mínimos, da qué pensar.

Luego recordé el tema de las Canaimtas, no me mal interpreten me parece genial que en pleno siglo XXI los niños, niñas y adolescentes puedan adquirir, gratuitamente, una minilaptop que use software libre made in Venezuela (es lo mínimo tomando en cuenta todo el petróleo que le vendemos al imperio malvado y genocida y el dinero que nos queda de ello) que los ayude a sus tareas diarias; es una lástima que en sitios como el pueblo donde me crié hayan Canaimitas pero no haya acceso a internet :(. Pero, me parece ilógico que para algunos sea más fácil adquirir una laptop que un cuaderno o un par de zapatos… ¿a ustedes no?

Lo bueno de todo fue que conseguí una libreta de The Big Bang Theory a 77 bolos en Traki, espero que me dure al menos un semestre, sé que cuando me toque comprar otra no correré con la misma suerte. La cosa no es que los muñecos de los cuadernos sean provenientes del imperio, de Japón o qué se yo, el problema es que ya perdimos el lujo de escoger algo con lo que nos sintamos cómodos a un bajo costo. Está bien si hay gente que prefiere un cuaderno de Miranda o uno de Hello Kitty, yo a veces no conseguía algo que me gustara y mi mamá lo arreglaba con papel contac, aunque ahora toca escoger uno baratongo y listo.

Para algunos la vaina estará jodida y para otros todo está normal. Para mí, las cosas están yendo hacia un rumbo incierto, pero… ¿quién soy yo para quejarme de la economía si mi sueldo me da para comprarme chucherías caras, vivir sola a los 19 años y pensar en banalidades? Las cosas sólo se tornaran turbias cuando decida formar una familia en el país con las mejores playas del mundo y las mujeres más bellas del universo. 🙂

La fuerza del cariño

Decidí que esta fuese mi primera entrada, es algo en lo que he andado pensando desde hace un tiempo, algo que a veces me quita el sueño y quisiera compartirlo con cuanta gente sea posible. (Disculpen el background del blog, pero fue el más homosexual que conseguí). Decidí tomar una historia personal y hacerla pública, no a modo de reflexión, no me la tiro de Coelho o de Osho, sencillamente sacaré algo que tengo por dentro, aunque puede que a alguien le parezca interesante o le ayude en algún aspecto de su vida. (?)

Rondaban las 2 a.m. del mes de agosto de 2012 y yo no podía conciliar el sueño, lo recuerdo tan claro como el apagón de 3 horas que acaba de pasar en todo el país. Prendí el televisor, debía dormir porque, ese mismo día, viajaría a casa de mi madre, no me importó y me puse a ver una película de bajo presupuesto.

Al principio no estaba muy clara de qué trataba iba la película, hablaba sobre una mujer de edad madura, quien daba clases de música en una secundaria, tenía dos hijos y vivía con su esposo. A medida que se desarrollaba la trama, se dio a entender que la mujer estaba empezado a tener problemas de salud. Para no hacer muy larga la historia, a la mujer le diagnostican cáncer, al principio resulta difícil para la familia pero, afortunadamente, la mujer se salva y vivieron felices para siempre.

Ya eran las 4 a.m., yo seguía un poco impactada con la película, diría que no lloré, pero sí, boté unas cuantas lágrimas al final, debía ser horrible pasar por algo así. En el mismo canal empezó una película protagonizada por Jack Nicholson que jamás había visto: Terms of Endearment; o para quienes prefieren el título en español: La fuerza del cariño. 

La película anterior había hecho que se me quitara más el sueño, así que me instalé a ver la peli que nombré antes. Al principio iba todo bien, hasta que a una de las protagonistas le detectan cáncer de mama, desafortunadamente no corrió con la misma suerte que la protagonista del otro filme. Toca destacar el hecho que esta mujer no contaba con mucho afecto de su familia y bastó con que su madre la viera muriendo para que se diera cuenta que la quería (debe ser por eso el título en español de la peli, ¿no?).

Como sea, en menos de cinco horas vi dos escenarios en los que el cáncer de mama atacaba a dos mujeres cabezas de familia, un final bueno y uno malo. Me lamenté por la chica murió pero casi no me acuerdo del resto ya que me quedé dormida en el acto. Me levanté pocas horas después y me fui de viaje hacia mi hogar verdadero. Estando allá mi mamá me dice que, en un descuido, se rozó un seno con la mano y se sintió una “pelotica”, le toqué y no era algo que ameritara el diminutivo. Le dije que fuese al médico en cuanto pudiese -en ese momento recordé las películas que había visto esa madrugada, tragué hondo y traté de olvidarme e ignorar los pensamientos estúpidos que rondaban mi cabeza-.

Yo me había ido de vacaciones celebrando que había culminado mi educación diversificada. Pasó un mes y mi mamá fue al médico, un día, cuando yo me encontraba en La Guaira, poco antes de que retornara a mi ciudad, mi mamá me llama y me dice que la “pelotica” era un tumor, pero que no me preocupara, que siguiera mis vacaciones, podía ser benigno. 

Regresé de mis vacaciones y acompañé a mi madre a hacerse una biopsia, ni puta idea de qué era o cómo se hacía, no les voy a contar lo que vi sin autorización del médico porque fue bastante feo. A los días, en pocas palabras el médico nos dijo que sí, efectivamente era cáncer, el tumor debía ser extirpado y bla bla.  Creo que fue lo más duro que me tocó escuchar y presenciar, ver el rostro sin alegría de mi madre, era casi como la muerte. Sólo recordaba aquellas películas que había visto un mes antes; me hubiese gustado tener sueño en ese entonces.

Ahora bien, ¿cuán difícil es para una persona tener cáncer (en Venezuela)? Es algo que pocos se preguntan y otros pocos entienden. En un país donde es difícil conseguir suero, los medicamentos son caros, toca hacer colas interminables en un seguro social y pare de contar; el cáncer, además de afectar la mente y el cuerpo, afecta el bolsillo. Bien puedes irte a un hospital, pero eso sí, no esperes que la quimio te la hagan el día que corresponde y que los medicamentos estén disponibles para ti. Por increíble que parezca, la decisión que tomó mi mamá fue la más viable económicamente hablando. Pagó todas sus quimios en 2000 bolívares cada una y buscaba sus medicamentos cada tres semanas en el seguro social, aunque claro, a veces no los habían y tocaba esperar, y otros que debían ser comprados, oscilando los 600 bolívares.

Consideren el hecho de que mi mamá lleva ejerciendo la docencia por 18 años y que aún con su sueldo le tocó pedirle prestado a su familia, en esos momentos pensábamos en aquellas personas de escasos recursos con en esa enfermedad, ¿cómo harían? En esos momentos, que se te caiga el cabello después de la segunda quimioterapia, es un problema que pasa a segundo plano.

Llegó diciembre, la tan ansiada Navidad, mi madre prefirió posponer la operación para enero, la Navidad era algo que no se podía postergar. Un buen día, como lo estipula la ley, mi mamá se dirigía al Ministerio de Educación (zona educativa) para entregar las facturas del dinero que se había gastado en tratamiento y medicinas para que se lo pudieran retribuir, faltaba poco para las elecciones de gobernadores, el Presidente ya se había ido, de seguro estaba haciéndose su tratamiento oncológico con todas las comodidades, sin colas, sin pensar en el dinero que estaba gastando, sin preocuparse en lo más mínimo por todas esas banalidades… o quizás no. Nunca lo sabremos con certeza. Volviendo al tema, llegamos, en la Santa María de la Zona Educativa estaba un tipo, nadie entraba, los trabajadores salían… “Disculpe, nos estamos retirando, por órdenes de arriba debemos ir a la marcha del cierre de campaña de Alexis Ramírez…”, “Pero vengo a traer estos papeles para que me reembolsen el dinero de un tratamiento, ya casi se acaba el chance y vengo de lejos.”, “Ahora no podemos”… Fue casi como si agarrase las facturas y las usara como papel tualé, y eso que en diciembre se conseguía. Mi madre, con un nudo en la garganta se fue. El dinero nunca fue reembolsado.

Nos fuimos. Llegó Navidad. Llegó el año nuevo. La hora de la verdad se acercaba y, después de hablar con muchos contactos, mi mamá consiguió una cama en el hospital, (dicho sea de paso, la operación en una clínica costaba al rededor de 60000 bolívares, diez meses de su sueldo, dos meses del sueldo de la ministra de educación). La ayudamos a instalarse en su cuarto, debía esperar una semana para la operación; compartió habitación con cuatro mujeres muy agradables, llevaban casi un mes esperando para ser operadas de la matriz… el aparato llevaba tiempo dañado.

Ocho días después la operaron, dos días de reposo en el hospital y nos fuimos. Las cuatro mujeres seguían sin saber el día de sus operaciones. Lo demás es relleno, otras quimios más y sin radioterapia, por supuesto… los aparatos de radio no sirven a nivel nacional porque están vencidos.

Para terminar, esta es una pregunta que me hice meses atrás y me sigo haciendo, para un paciente con cáncer en Venezuela, ¿qué repercute más en su mejoría? ¿la fuerza del cariño y el positivismo… o cuánto esté dispuesto a pagar para salir rápido de ese peo? Yo creo que ambas cosas, una más que la otra.

A todas aquellas personas con cáncer, o con familiares que tengan cáncer, mi saludos y mi apoyo. Me di cuenta con el tiempo que no vale de nada haber superado esta enfermedad si no aprendiste a valorar cada respiro y ver todo con una sonrisa. Es mejor no amargarse y estresarse por cosas sin importancia. el cáncer no avisa y la muerte menos.

Después de una líneas, respondiendo a la otra pregunta, el cariño y el positivismo vale más que el dinero.

PD: Mi mamá ya está bien y su pelo está creciendo. 🙂

PD2: Repito, hice mi experiencia personal algo público a modo de drenar muchas cosas, espero no haber sido fastidiosa.

Adivinen quién es la madre y quién la hija.